Como ya había comentado en la entrada anterior, he estado trabajando en otra miniatura para Halloween y ¡aquí está! Se trata de un práctico baúl
de viaje para cualquier cazador de vampiros que se precie, ya que incluye todas las herramientas necesarias para acabar con ellos.
En la
tapa superior, unos mapas de Transilvania, una maza y unas estacas de madera
para clavárselas en el corazón.
En la tapa inferior, unos viales con muestras
de sangre de vampiro, un espejo para asegurarse de que se está tratando
realmente con uno de ellos y un libro sobre murciélagos.
En el cuerpo del baúl
hay una biblia, un diario personal donde recoger las memorias de las arduas
cacerías, un ajo, un frasco de agua bendita, una carta, unos rollos de
manuscritos y una lámina de murciélagos . Quién sabe qué se esconde en los cajones... ¿quizás
unos crucifijos? Nunca lo sabremos porque no se abren :-)
Aunque todos los elementos está pegados en su sitio y no se pueden sacar, estoy satisfecha con el hecho de se pueda abrir y cerrar.
Se lo voy a regalar a un amigo que es profesor de secundaria, para que los chavales de su tutoría organizen una rifa y puedan conseguir algo de dinero para el viaje de fin de curso.










