Todo lo que hay en esta sala
es comestible, incluso yo. Aunque eso sería canibalismo.
(Willy Wonka)
Basándome en la película del genio Tim Burton, Charlie y la Fábrica de
Chocolate y en honor a una fan del director y de Johnny Depp :-), estos
últimos días he estado realizando esta mini-escena de 14,9 x 10,9 x 6,5 cm que viajará en breve a
Valladolid.
En la película hay un claro contraste de ambientes entre el exterior de la
fábrica – más lúgubre y sombrío - y el interior – luminoso, lleno de fantasía y
color. Para recrear este efecto, he pintado la caja de gris por fuera y de lila
por dentro, donde a través de los diferentes elementos he reinterpretado el
episodio de El Recinto del Chocolate.
En éste, el Señor Wonka lleva a sus invitados a una sala en la que se extiende una
cascada y un río de chocolate a través de un magnífico valle con verdes colinas
de hierba, hecha de una nueva clase de azúcar mentolado que acaba de inventar.
Varios árboles, arbustos y plantas han ido "creciendo" en la mini-escena: setas y calabazas
de caramelo (con arcilla de secado al aire), un pequeño bosque de algodón de azúcar (con bastoncillos) y un arbolito de caramelos (con alambre y musgo artificial).
También otras chucherías más tradicionales a base de arcilla polimérica: bastones de caramelo, gominolas con
azúcar, piruletas, caramelos “eternos” y una casita de chocolate. No podían
faltar unas tabletas de chocolate Wonka
y el billete dorado que encuentra Charlie en una de ellas y que le permite
visitar, junto a su abuelo Joe, la fascinante fábrica.











